jueves, 6 de agosto de 2009

Team Aniston.

Sería imposible aburrirse de vos. Te veo en entrevistas con los grandes del late night y les das mil vueltas. Sos graciosa, más graciosa que un hombre. A diferencia de otras mujeres, a las cuales es más fácil tipificarles la lindura, vos sos linda en jeans, en vestido largo o en bikini. Cómo te fuiste a casar con Brad Pitt es un misterio. A la legua se nota que es un muchacho carente, que a pesar de ser muy lindo no ha tenido demasiado rodaje femenino. Si no, no se explica que te haya cambiado por la trastornada de Angelina Jolie. No te dejó, se dejó a él. Se fue a vivir la vida de ella, a ser un adorno entre tanto nene tercermundista con peinado cool y ropa de diseñador. A ser el machito dócil de una mujer fuerte. Pero vos agarraste la canaleta, rubia. Quedaste como una tortuga boca arriba y entraste a coleccionar personas. ¿John Mayer? ¿Vince Vaughn? ¿Paul Sculfor? Con lo buena que estás, con lo talentosa que sos, con la plata que tenés. ¿Te parece que tenés que clavarte un muñeco al lado para no comer sola? Cuando te vi en el Mandarin Oriental con John Mayer me dio entre bronca y lástima. Tomabas tu agua Evian y hacías esfuerzos denodados para que el flaco te resultara interesante. Cuando se levantó para ir al baño te pusiste a mandar mensajes de texto, apoyaste la pera en una mano, después en la otra, te fijaste la hora. En el medio segundo en el que miraste para la barra y cruzaste tu mirada con la mía, me di cuenta de todo. Tu problema no es que no podés estar sola. Tu problema es que sabés que vas a sufrir toda la vida por un gil. Eso te revienta. Eso.

Jennifer, mirame de nuevo. No, en serio. Mirame de nuevo. Jennifer: dejate de joder. ¿Me oíste? Dejate de joder.


1 comentario:

  1. Telefono en la servilletita no hubiese funcionado... pero si lee esto no se eh?

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